martes, 6 de mayo de 2014

Off: "Inconsientes" - Azul

Azul:

Le tenemos miedo a lo inesperado, a los cambios, a eso que de pronto cambia la vida. Pero en realidad, la peor tragedia de la vida es eso que se repite sin cesar. 

¿Cuantas veces vamos a repetir lo mismo? Cuando alguien se expone a un peligro una y otra vez decimos que es un inconsciente. Pero, ¿Inconsciente de qué? 

Nos gusta volver a escuchar la música que amamos, o comer nuestra comida preferida, repetimos lo que nos gusta. Pero por alguna razón también repetimos lo que nos hace mal. 

Estamos dormido, viviendo de memoria, viviendo lo mismo día tras día. Como un disco rayado. Hasta que un día algo o alguien nos cambia la perspectiva. Muchos creen que no ser consiente es una forma de viajar liviano. La conciencia es una forma de responsabilidad. 

Sin darnos cuenta vamos creando las condiciones para que vuelva a ocurrir eso que nos hace tan mal. Pero, ¿por qué lo hacemos? 

Cuando sos chico no sos consiente a los peligros que te expones. 

Esa es la diferencia entre chicos y adultos, la inconciente ante el peligro. Cuando sos grande sos el responsable de caer una y otra vez en la misma trampa. 

Lo inconsciente no es lo que nos podemos ver, sino, lo que no queremos ver. Hay algo que tenemos en común todos los seres humanos, todos tenemos algo que no queremos ver. 

La inconsciencia es un bálsamo, estar consiente, estar despierto es una tarea compleja. Estar despierto es agotador, es por eso que todo el tiempo nos refugiamos en la cálida y cómoda inconsciencia. 

A veces estamos tan dormido que si viniera alguien a decirnos “Hey, estas otra vez cometiendo otra vez el mismo error” pensaríamos que está loco. El secreto de la inconsciencia es no ver lo evidente. Y ahí estoy otra vez, dando una pelea que no es la mía. 

¿Que pasaría si despertaras? ¿qué pasaría? 

Esa fuerza poderosa que nos lleva a repetir una y otra vez lo que nos lastima, algo quiere. ¿pero qué? 

Nuestros inconsciente es una caverna oscuras, iluminada cada tanto por un destello, por nuestro miedo. Por todo aquello que no queremos enfrentar. 

Despertar es abrir los ojos al abismo que suele ser la vida, es por eso que todos preferimos guardar esa verdad en la más hermética inconciencia. Pero a pesar del gran esfuerzo que hacemos para no despertar a veces la vida no nos deja escapatoria. A veces la vida nos encierra en un callejón sin salida y no nos deja otra opción más que abrir los ojos. Ya está, la vida te despertó de un cachetazo. Y eso ocurre, a veces ocurre. Y ahora ¿qué vas a hacer? 

Sabemos como liderar con la frivolidad de la mentira pero casi nadie esta dispuesto a enfrentar la crudeza de la verdad. Es por eso casi siempre, casi siempre la primera reacción es correr, huir, escaparse de la verdad. 

Tal vez tenemos miedo de despertar porque ese despertar podría ser violento. Quizá el miedo sea liberar a ese ser reprimido y pisoteado durante tanto tiempo. 

Quizá lo que queremos mantener dormido a ese otro que sufre en silencio a cualquier precio. Y de pronto te encontras otra vez en la misma escena, haciendo lo mismo de siempre y te preguntas cómo llegue acá. ¿Cómo? Tratando de no despertar. 

La vida te va a presentar oportunidades para despertar, para seguir inconsciente. Ya es tu responsabilidad tomar una o la otra. 

Despertar no es placentero, ni divertido ni alegre. Solamente es real. Ser consiente no es algo sencillo ni nadie te asegura que podrás manejarlo. Despertar es crudo, duro y caótico. El verdadero despertar, es como despertar tras una pesadilla. Con un grito, agitados, y con la firme decisión de salir de ese mundo tortuoso. No es fácil, es duro, angustiante y aterrador y esta lleno de faltas decisiones y ante esa decisión estas solo. 

Una sola cosa es segura tras el despertar, no hay vuelta atrás.

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