domingo, 24 de agosto de 2014

Off: "El combate de los dioses"

En su grave rincón los jugadores rigen las lentas piezas, el tablero los demora hasta el alba en su severo ámbito en que se odian dos colores. Adentro irradian mágicos rigores las formas: torres homérica, ligero caballo, armada reina, rey postrero, oblicuo alfil y peores agresores. Cuando los jugadores se hayan ido, cuando el tiempo los haya consumido, ciertamente no habrá cesado el rito. En el oriente se encendió esta guerra cuyo anfiteatro es hoy toda la tierra, como el otro, este juego es infinito. Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada reina, torre directa y peón ladino sobre lo negro y blanco del camino buscan y libran su batalla armada. No saben que la mano señalada del jugador gobierna su destino, no saben que un rigor adamantino sujeta su albedrío y su jornada. También el jugador es prisionero de otro tablero de negras noches yd e blancos días. Dios mueve al jugador y éste la pieza. ¿Qué Dios? Detrás de Dios la trama empieza de polvo y tiempo, de sueño y agonía. 

Lo particular del Combate de los Dioses, es que siendo inmortales ninguno puede morir, entonces ¿Cuándo termina ese combate? 

El Combate de los Dioses, la guerra entre el bien y el mal, se viene dando desde el principio de los tiempos. No hay una batalla final en el Combate de los Dioses, la luz siempre se vera amenazada por la oscuridad, y la oscuridad siempre será iluminada por la luz. 

No existe para siempre, ni nada permanente, la lucha del alma se da cada día a cada hora en cada decisión. En palabras de Borges, este juego es infinito, y nuestra alma es ese ámbito en que se odian dos colores. 

Ningún niño malo ni bueno, se nace tablero de ajedrez que será disputado por ambas fuerzas. Lo único que podemos elegir, es de quién ser Aliados. Podemos elegir ser Aliados de esas fuerzas oscuras, que sólo pretenden nuestra destrucción o podemos pararnos del lado luminoso de la vida. 

Hasta el alma más corrompida tiene redención, y aún el alma más pura puede ser corrompida, se ganan batallas pero nunca la guerra, la lucha empieza de nuevo cada día. 

Cuidarte y cuidar a los que amás, cuesta tanto trabajo como destruirte a vos mismo y a los demás, es sólo una decisión. Hay que saber perdonar a tus demonios, porque ellos también tienen sus propios combates. Es sólo una decisión lo que hace la diferencia, entre estar en Jaque en la vida o avanzar libre por sus casilleros. Hay que perdonarse por los errores, porque habrá nuevos aciertos. Tener piedad del pasado, porque siempre hay futuro. Hay que saber soltar, porque todo vuelve a vos. Hay que tener los ojos bien abiertos, porque siempre hay algo nuevo para aprender. Hay que dar y darse nuevas oportunidades, porque siempre hay lugar para la redención. 

Hay que saber elegir a los Aliados.. Los mejores, son esos a los que podes dejar ir, porque tras su paso dejaron en vos lo mejor de si, su luz, esa que nos extingue, esa que te iluminó una vez y para siempre. 

Seres de Luz o Morks Luz, Oscuridad Crueldad o ternura Verdad o mentira Vida o muerte 

Nuestra alma estará siempre expuesta a la dualidad, al Combate de los Dioses que no pueden morir. 

No pueden morir ni el bien, ni el mal. No pueden morir ni el amor, ni el odio. Ni el coraje, ni el temor ni la gratitud, ni el resentimiento. Ni el amor por uno mismo, ni la autodestrucción. Ni la esperanza, ni el desencanto ni el desamparo, ni la solidaridad. 

Blancas y negras siempre estarán ahí, disputándose nuestra alma Aliados y enemigos en un juego infinito Ángeles y demonios hermanos y adversarios. 

La vida y la muerte enlazadas en una danza sin fin, dos mundos enfrentados eternamente. No hay forma de liberarse del Combate de los Dioses, se da cada día en tu alma, en tu alma inmortal. 

En este combate ineludible, lo único que podemos hacer es saber elegir Aliados. 

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